Unas mil trescientas personas nos encontramos reunidas ante la fachada principal del colegio en la mañana del viernes 27 de enero para conmemorar el Día Escolar de la Paz y la No Violencia. Es uno de los raros momentos del año en que se halla reunido el colegio al completo.
Todos los alumnos del centro, desde 3 años hasta Bachillerato, con sus profesores, más los empleados y un puñado de padres que quieren acercarse a la hora convenida, han participado en este acto de afirmación de paz y buena convivencia en el aniversario de la muerte de Gandhi.
La presencia activa de los alumnos de Bachillerato, en el papel de hermanos mayores, ayudando a las profesoras de Infantil para trasladar y situar a los niños más pequeños dentro de la concentración, su actuación como presentadores del acto y principales colaboradores de la organización, representa un importante testimonio para los demás cursos y un barómetro de su estima por la causa de la paz y por estos tradicionales actos colegiales.
Cada ciclo, partiendo de la evocación de una película y con su banda original de fondo, leyó un manifiesto de deseos y realizó un gesto para exaltar el valor de la concordia y rechazar el abuso y la violencia. “Celebra la vida” era la canción que las gargantas infantiles repetían en los intermedios y que bailaron en los minutos finales las alumnas de los dos cursos de Bachillerato.
Ha sido una pequeña fiesta y una experiencia de familia colegial que integró además a los responsables de Calidad de los colegios de nuestra Zona jesuítica casualmente reunidos esa mañana en nuestra casa.